Cómo recorrer Atenas con 40€ por día


Atenas es una ciudad fascinante, en cada esquina hay huellas de la historia de la humanidad, en cada monte se puede ver un atardecer de película y en cada barrio probar los deliciosos manjares helénicos. Lo mejor de todo es que no hace falta tener un presupuesto holgado para disfrutar de una de las capitales más ruidosas y cambiantes de Europa. 
En esta nota hay recomendaciones para, en sólo tres días, y por 40€ por persona hacer un pantallazo general de cómo viven los atenienses y de alguna manera tomarle el pulso a la capital griega.


Para dormir en Atenas se puede contratar un AirBnB (habitaciones privadas o compartidas que alquilan atenienses). La zona de Omonia, más allá de no ser de las más pintorescas, tiene una muy buena ubicación y se puede encontrar alojamiento desde 10 a 15€ por persona por día. También existen infinidad de hostels a partir de los 12€ con habitación compartida. Obviamente si lo que se quiere es un hotel de lujo la posibilidad siempre está.

Día 1
De mañana:
Para arrancar a reconocer la ciudad es indispensable hacer el Free Tour. En casi todas las capitales europeas está esta posibilidad de recorrer a pie y con un guía en tu idioma los puntos centrales de la ciudad. Una vez terminado se estila dejar una propina. El valor lo pone cada uno pero lo mínimo suelen ser 5€ por persona.
En Atenas el Free Tour sale desde la Puerta de Adriano todos los días a las 9.45. El guía en español se llama Dimitri y es un amante de contagiar su amor por Atenas. El recorrido dura aproximadamente dos horas y media, pero si tienen un tiempo más Dimitri ofrece hacer un tour extendido de cuatro horas.
Es fundamental llevar gorro y agua. El calor en Atenas es cosa seria. En la avenida Panepistimio hay un lugar donde el jugo de naranja recién exprimido y frío sale 0,80 €.

De tarde:
Para almorzar después del tour se puede recorrer la zona de la Plaza Syntagma donde hay varios bares típicos atenienses. Allí existe una promoción de sándwiches tostados con panceta, queso, tomate, lechuga con papas al horno y una coca por solo 3.90€. ¡Y comen dos personas!

El Parque Nacional
Basta cruzar la avenida Amalia para llegar al Parque Nacional, el antiguo jardín del Rey Otto es un lugar para el relax y el disfrute. En su interior hay tortugas y árboles de todo el mundo. Solo hace falta elegir una buena sombra y descansar un rato para recargar pilas.
De noche:
En verano el sol se oculta entre las 20.30 y las 20.45 y Atenas, con sus siete colinas, está repleto de lugares para ver el atardecer. Apenas a cinco minutos del pie de la Acrópolis se eleva el Monte Philopappos. Se puede llegar a la cima muy fácilmente, son unos 15 minutos caminando. Con una cerveza Mythos, Pils o Alfa (1,50€ el medio litro) bien helada se aprecia mejor la caída del sol sobre la ciudad blanca. Desde allí la vista del Partenón es alucinante. En el pie del monte se encuentra la cárcel dónde, según cuenta la leyenda, Sócrates bebió cicuta. 

La Acrópolis al atardecer
Cuando la noche ya es un hecho se puede ir caminando hacia el barrio de Plaka para cenar. Un restaurant recomendable en cuando a precio y calidad es Paradosiako en la calle Voulis. Por 8€ por persona se pueden comer platos típicos muy abundantes con cerdo, pollo o bife de hígado.

Manjares helénicos
Gasto total aproximado: 30€.
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Día 2
De mañana:
Arrancar con un café frío con crema es muy tradicional y sólo cuesta 2€. Sirve para el calor, para despabilarse y se puede acompañar con un koulouris: rosca agridulce que se vende en los puestos callejeros a 0,50€. 
Ahora que ya vimos un poco la ciudad vamos con el plato fuerte: La Acrópolis. La entrada cuesta 20€, con la tarjeta ISIC de estudiante pagás 10€. Sin embargo, existe una entrada que incluye otros templos por fuera del predio y cuesta 30€. Si disponen de un tiempo acotado no es recomendable comprar esta entrada porque todo el recorrido lleva un día entero y muchos templos se pueden apreciar desde afuera.

El Partenón
En la puerta de la Acrópolis se ofrecen visitas guiadas en varios idiomas. Esto queda a elección de cada viajero, pero la realidad es que las referencias que da el parque histórico no son suficientes ni explicativas y además están en griego o en inglés. Se puede conseguir una guía en español por 15€ por persona que dedica dos horas a explicar cada uno de los monumentos. Vale la pena.
De tarde:
El hambre va a aparecer después del calor que se sufre en la Acrópolis por eso es bueno descansar un rato e ir caminando hasta la peatonal Aiolou donde se venden unos falafel en pita caseros a sólo 2.80€. Delicia de los dioses son estas albóndigas de garbanzo con su salsa de yogurt.
Para completar y complementar la visita a la Acrópolis es recomendable ir al Museo de la Acrópolis, un edificio inaugurado en 2009 con el objetivo de recuperar las piezas históricas que el Museo Británico tenía en su poder. La entrada cuesta para los adultos 5€ y para los estudiantes 3€. Los lunes está cerrado. 
De noche:
Uno de los barrios más movidos por la noche es la Plaza de Exarchia, donde los estudiantes universitarios son los anfitriones. Se puede beber y comer en la calle y además los fines de semana casi siempre hay recitales gratuitos. Está a unos 5 minutos a pie de la estación de Omonia y por sólo 3€ se preparan unos Kebab o Gyros (de carne de cerdo o pollo) completos que te dejan más que satisfecho. Lo mejor es sentarse en un banco y mirar la gente pasar, eso siempre será gratis.
Gasto total aproximado: 58€.
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Día 3
De mañana:

Burma y Baklava un solo corazón
Para sentirse un ateniense no se puede dejar de probar un baklava y un burma, pastelitos de masa filo y almendras: una delicia a 2€. Hay que relajar un poco después de tanta caminata así que lo mejor es perderse sin mirar el reloj por las callecitas irregulares de los barrios Plaka y Monasteraki. En la zona se pueden encontrar bueno suvenires para la familia o simplemente para mirar y no comprar. Especias, aceitunas selladas al vacío, jabones, aceite de oliva, remeras, imanes y los típicos llaveros desde 2€. Pelear el precio es una tradición que no ofende. Un detalle lindo y económico es comprar una postal partir de los 0,15€ y enviarla por correo por el módico precio de 0,80€.  

A partir de 1 euro
De tarde: 
Una buena opción es tomar un tranvía por 1,40€ hasta las playas y ver la zona del puerto Ateniense. Son aproximadamente 15 paradas para llegar hasta el mar y se tarda unos 45 minutos hasta arribar a la Marina de Flisvos. 
Si el calor golpea demasiado lo ideal es sentarse en un bar del centro de Atenas y pedir una ensalada griega con aceitunas, pepino, tomate, ají, cebolla y queso a 6€. Para acompañar el menú un té helado con jengibre y limón que puede costar unos 2€.

De noche:
Otro buen punto panorámico para ver la caída de febo es el Monte Lycabettus. Un teleférico llega hasta la cima y cuesta 5€ ida y vuelta. Entre varias personas también está la opción de tomar un taxi por un precio similar, siempre y cuando arreglen de antemano la tarifa con el conductor. Para los atléticos o ahorrativos, está el recorrido a pie. En unos 25 minutos se llega a la cima donde hay una iglesia y una vista espectacular de toda la ciudad. Lo mejor es quedarse hasta que las luces se enciendan y Atenas comience a brillar.

La capital iluminada

Al bajar del monte se puede cenar en el barrio Kolonaki donde hay varios restaurantes que ofrecen múltiples opciones. Recomendamos probar una “Pita para armar”, donde en un plato viene el pan, los brochettes de carne, papas fritas, ensalada y salsa por apenas 7€.
Gasto total aproximado: 33€.
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Cómo funciona el Blablacar y porqué conviene usarlo


Blablacar es una plataforma online para compartir gastos de recorridos en auto. Surgió en 2004 y hoy se encarga de poner en contacto a viajeros de 20 países.
Lo que hizo que esta red social se consagre  es su facilidad para encontrar el viaje, leer el perfil del conductor y pagarlo a través de la tarjeta de crédito. 
Para moverse por Europa es una de las opciones más elegidas por ser económica, segura y muchas veces más rápida que el bus o el tren. 

¿Cómo se busca un viaje? 
Primero te conviene hacerte un perfil, lo más fácil es conectarlo directamente con Facebook así se obtienen tus datos desde allí.
Después indicás la ciudad de salida y de llegada y la fecha en la que querés viajar. Automáticamente te van a aparecer conductores con distintos horarios y tarifas. Un concejo es que consultes el perfil certificado de los conductores: la foto, la biografía y las opiniones de otros usuarios que ya fueron en su auto.

¿Cómo lo pago?
Una vez que elegís un viaje reservás tu lugar o "plaza" dentro del auto. Simplemente introducís tu tarjeta de crédito y Blablacar se pone en contacto con el conductor; si este acepta te envían un mail con un código (¡¡anotalo!!). 
Una vez terminado el trayecto le dás el código al conductor y en ese instante se deposita tu dinero en su cuenta. En ningún momento se manejan billetes reales entre los usuarios y esto es un punto a favor que no tienen otras plataformas como Amovens.

¿Qué hago si me cancelan?
No te preocupes, si el conductor cancela Blablacar te devuelve el 100% de lo que pagaste (incluidos los gastos de gestión). Si en cambio sos vos el que no puede viajar tratá de avisar lo antes posible: 24hs antes del viaje te dan el 100% ( menos gastos de gestión) y en el mismo día del viaje te devuelven el 50% de lo que pagaste.

¿Realmente conviene?
Como siempre es necesario chequear los vuelos, trenes y buses antes de contratar el Blablacar, una buena forma de hacerlo es entrando a la web goeuro.com. Vamos a dar un ejemplo: un viaje de 205 km desde Málaga a Sevilla dos provincias españolas de la región de Andalucía.

En tren Renfe cuesta 24,10€, llega en 2h 48min, y unos 43,10€ el que llega en 1h 55 min.

 El bus suele ser más barato en el viejo continente: el mismo viaje por la compañía ALSA cuesta 18,57€ y tarda 2hs 45 min o 23,52€ dependiendo del horario de salida.
Dato importante: presentando la tarjeta ISIC de estudiante te hacen un 10% de descuento en esta empresa.


En Blablacar el mismo trayecto sale 10€ por plaza y tarda 2hs 14min. ¡Ojo! Siempre hay que chequear cuánto dice que va a tardar, ya que algunos conductores medio chantas van por rutas más largas para evitar peajes. 
La clave es tener paciencia para buscar el viaje que más convenga y no amargarse si no aparecen con tanta anticipación, la mayoría de los conductores suele publicar el viaje sólo 3 o 4 días antes.


El último paso es ponerte en contacto con el conductor para arreglar horarios y desde dónde te pasa a buscar. Dicho todo esto relajate y disfrutá el viaje. Los Randevuses tuvimos experiencias más que agradables, conocimos a un surfista, un cantautor, una podóloga, un ingeniero de caminos, una vendedora de zapatillas, una licenciada en letras checa y un ingeniero ambiental. Todos probaron el mate y escucharon música argentina que llevábamos preparada para el trayecto.

Una sola vez nos cancelaron un viaje antes de salir, pero nos devolvieron todo el dinero y en menos de 15 minutos ya teníamos otro auto reservado.

Si te sirvió la información compartila con más viajeros. 

¡A viajar!




La perla del Cantábrico: San Sebastián

San Sebastián (o en Euskera Donostia) es considerada la "pequeña Paris". Una ciudad alucinante que combina cultura, playas, montañas y gastronomía de excelencia. Es la capital de la provincia de Guipúzcoa, en la comunidad autónoma del País Vasco. Les dejamos algunas fotos del álbum de Facebook para que comprueben la belleza con sus ojos.



Lisboa: la capital olvidada


Lisboa no tiene grandes monumentos, no ostenta majestuosos palacios ni edificios modernos. El encanto de esta ciudad de más de 3200 años está en las pequeñas cosas: perderse en alguna callecita y hablar con los lugareños. Quienes habitan esta tierra son muy amables y predispuestos y, como siempre, al lugar lo hace su gente.



Les dejamos el Álbum subido al Facebook de Randevuses para que conozcan los secretos de la ciudad de las siete colinas





La capital del Bar

Porque, en España, aunque le pongas pegas, sabemos vivir. Sólo en Antón Martín hay más bares que en toda Noruega
Como te digo la "co" te digo la "o"; Joaquín Sabina.

Muchos pensarán que Sabina es un exagerado o un mentiroso pero lo cierto es que Madrid es encantadora por sus bares. Según un informe de 1980 la capital española contaba con 31 bibliotecas y más de 1500 bares, se cree que hoy en día ese número se duplica.
Madrid es distinta del resto de las capitales europeas. Los turistas o viajeros no tienen esos “must” u visitas obligadas que no te podés perder. Claro que el Museo Reina Sofía, El Prado y El Parque del Retiro valen la pena pero lo atractivo de Madrid es la ciudad en sí. Y sus bares.
Ya sea en la zona de la Plaza Mayor o en el recoveco más oscuro y laberíntico de Lavapiés si hay una barra va a estar llena. Mucha gente aprovecha la excusa de las promociones de cañas para pasar un rato charlando con los suyos y ni siquiera es condición que haya una mesa; la mayoría de los lugares tiene a sus clientes parados con vaso en mano.

Bar Borodin
Sobre la Ronda de Valencia aparece, como por sorpresa, este bar de entrada discreta. Que las apariencias no los engañen: el Borodin es uno de los sitios más poéticos de Madrid.
El bar debe su nombre a Piotr Kropotkin, pensador ruso y creador del anarcocomunismo. Mientras era perseguido en San Petersburg por el régimen zarista, Piotr asistía a las reuniones nocturnas del Círculo Chaikovski disfrazado de campesino y con el nombre falso de Borodin. Este anarquista fue elegido por los dueños del bar porque; según ellos “se conoce muy poco este pseudónimo”.
Además de las típicas cañas a 1,30 E y la joya del botellín Alhambra a un eurito; en Borodin vale la pena probar la cerveza artesanal Arevaka, oriunda de Soria. Si van con suerte pueden encontrarse, acodado junto a la barra, a su maestro cervecero Alfonso que cada tanto organiza unas catas con maridajes.

La diva del lugar, sin duda alguna, es la BURGER. Así le llaman a la hamburguesa casera de cerdo y carne vacuna cocida a las brasas con un toque de comino, pimentòn y cebolla, tomate, lechuga y queso. ¿El secreto? Una especia llamada Ras-el-Hanôut , que en árabe significa “lo mejor de cada casa”. Se trata de una combinación de cinco elementos que curiosamente nunca son revelados por el anfitrión.
Por solo 4,5 E dejás conforme a " la panza, la cartera y el corazón"; como reza el poema q se encuentra ni bien se ingresa al bar.


Sus dueños Nacho y Juan atienden esta cooperativa autogestionada que nació hace más de 3 años. Ellos son dos hombrotes de sonrisa amplia y abrazo fácil. Todos los comensales parecen conocerlos y se transforman en tíos cómplices haciendo chistes y  guiñando ojos a troche y moche.

El Museo del Jamón

En tiempos de tantas franquicias resulta difícil conservar el toque especial de una típica taberna española. Difícil, pero no imposible.
El Museo del Jamón, con diez sucursales en Madrid, le saca varios visitantes de ventaja a otros museos de la capital.

El olor a jamón invade ni bien se atraviesa la puerta de vidrio y desde ahí todo es frenético. Las patas de todas las regiones españolas cuelgan ordenadas por color desde los techos del lugar; los mozos encerrados en una barra circular no paran de servir copas de cerveza; los comensales prefieren quedarse parados para ahorrar algunos euros y gastarlos en lo único que vale la pena: Jamón.
El Museo del Jamón nació en 1978, fundado por los hermanos Don Luis y Don Francisco Muñoz Heras. Según su sitio web fue el primer bar temático de España que además es charcutería (negocio especializado en embutidos).
No hay música pero se tiene que hablar fuerte para tapar los ruidos de copas y charlas animadas. La gente pega los codos a la barra y pide con el dedo una caña, a veces (muchas) solo para gozar de los chorizos y sandwiches extra que vienen gratis con cualquier pedido.
Por un euro se puede tomar un vaso de cerveza y por otro comer un bocadito de jamón crudo, queso o lo que de más antojo. Además se puede comprar una promoción de un plato repleto del manjar de la casa con dos copas de cerveza, solo por 3.90 E.
¡De Madrid al cielo pasando por el Museo del Jamón! Es el lema de este restaurant y no cabe duda que debe ser así.