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El secreto de San Martín


Esta historia nos pasó hace algunos meses pero merece ser contada. Todo comenzó en 2014 cuando una amiga de una amiga, fanática de los Beatles, se le ocurrió dejar escondido un billete de cinco pesos argentinos en un monumento. 
Junto a la cara de San Martín se lee la frase: "Porque siempre hay un reencuentro"
Desde ese día todos sus amigos que en Londres visitan la calle famosa de ese GRAN disco buscan el tesoro y dejan una firma con la fecha. Nosotros disfrutamos de este encuentro sanmartiniano y ahora los invitamos a buscar las pistas y sumarse. 
Ah! Y como decía el José: "Seamos libres, que lo demás no importa nada".


5 cosas que los argentinos tienen que saber de República Checa




1. Esta foto en nuestro país sería un oxímoron político.
2. La mayor inmigración checa en Argentina se asentó en la ciudad chaqueña de Presidencia Roque Sáenz Peña. Allí conformaron la Asociación Chaco-Checo.
3. En todo el territorio de la República Checa viven 79 argentinos.
4. Hay tres países que producen fernet: Italia, Argentina y República Checa. El de acá se llama Stock y se hizo muy popular durante la Revolución de Terciopelo (1989).
5. Dos países se disputan la invención del fútbol-tenis ¿Ya adivinaron cuáles?
Mientras que los argentinos dicen que fue en San Miguel en 1992, los checos aseguran que en 1953 ya tenían torneos oficiales.



6. Tenemos un dato de yapa que incluye tetas y tías. La historia nace en la ex Checoslovaquia con dos amigos que deciden fundar un almacén llamado "Casa Teta". Durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron que huir y se radicaron en Colombia y luego en Argentina. Por cuestiones obvias cambiaron el nombre por la conocida "Casa Tía", en checo teta significa la hermana de tu papá o de tu mamá. 

Uno de los fundadores era el abuelo de un tal Francisco de Narváez, quizás lo recuerden por ser diputado nacional durante 10 años o por ser integrante de "Gran Cuñado".

Cinco datos que no sabías de Macedonia

Macedonia es un país extraño, como si aún estuviera definiendo su personalidad. Se independizó en 1991 y actualmente tiene 2 millones de habitantes.

Esta tierra sin salida al mar y parte de la Ex Yugoslavia tiene varias polémicas y nos dejó intrigados. Les compartimos 5 cosas que nos enteramos y nos gustaría que sepan de este país.



1. El nombre oficial del país es: ANTIGUA REPÚBLICA YUGOSLAVA DE MACEDONIA. ¿Por qué? Porque Grecia su país vecino tiene una región (provincia) que también se llama Macedonia y lo consideraban un nombre helénico. En 1993 mediante un acuerdo se designó que formalmente el nombre de República de Macedonia serían las siglas FYROM en inglés o ARYM en español.












2. En las calles, los negocios y sobre todo en las terminales de bus se escucha música latina. Varias veces nos encontramos con Maná o algún reggetón pero lo que más nos sorprendió fue la insistencia de los macedonios con Marcelo Morelo, cantante argentina. 

3. La capital del país está inmersa en un lío bastante grande con respecto al proyecto "Skopje 2014". Este plan presentado en el año 2010 pretende glorificar la ciudad y el espíritu macedonio, con monumentos y estatuas. Según cifras oficiales se gastaron hasta el momento 200 millones de euros, pero las ONG y la gente en la calle aseguran que son más de 600. Los macedonios en desacuerdo con esta ambiciosa y opulenta iniciativa le tiran bombas de pintura a los edificios. Lo cierto es que aunque "Skopje 2014" produce enojos y contradicciones, generó un mito y mucha gente de la región viaja hasta la capital de Macedonia a ver cómo es el "mamarracho" o " la increíble modificación".



















4. La bandera macedonia también tiene su polémica. En el 1991 cuando cae el comunismo y se divide Yugoslavia eligen como símbolo patrio una bandera roja con un sol de 16 rayos. Una vez más el grito en el cielo lo pusieron los griegos ya que esta bandera pertenece a la región griega del mismo nombre. Por eso en el 1995 adoptaron la que hoy en día flamea en el país con un sol de 8 rayos. Según algunos macedonios el sol en su paño nacional es porque tienen más de 200 días con febo al año.


5. Dos de los macedonios más reconocidos del mundo están envueltos en disputas hasta hoy en día. La Madre Teresa de Calcuta, nacida en Skopje en 1910 está presente en muchas de las calles de la capital con memoriales, placas y monumentos. Si bien los macedonios no ponen en tela de juicio el origen de la -ahora- Santa Teresa hay otro país vecino que se adjudica la nacionalidad de Agnes Gonxha Bojaxhiu ( su nombre real) por pertenecer a la etnia de esa nación. ¿Saben cual es ese otro país? Sigan leyendo Randevuses que en el próximo post les contamos.




El segundo caso involucra al famoso Alejandro Magno. Y un vez más volvemos a la polémica con los griegos. El famoso guerrero nació en el 356 AC en la Macedonia antigua que nada tiene que ver con la república actual. Esa región era una de las tantas polis griegas, como Atenas, Esparta o Tebas. Por eso los griegos reniegan de la estatua y la apropiación de los macedonios de Alejandro y lo justifican diciendo que su ciudad de nacimiento Pela, actualmente queda en Grecia.

























Todas las fotos fueron sacadas por Randevuses en Octubre de 2016.

Lo que la nieve nos dejó


Augusto y yo pasamos tres días en Zakopane, un pueblo de 30 mil habitantes en el sur de Polonia casi en el límite con Eslovaquia. Es un lugar de montaña, donde hay más de 300 kilómetros de rutas de trekking y ascensos a lagos y vistas panorámicas. Eso planeábamos y soñábamos hacer, pero nos tocaron tres días de lluvia torrencial y fríos bajo cero. 

- Los caminos están cerrados- sentenció en inglés la señora de Información Turística. Pueden visitar el Museo de Arte Municipal.


Ningún museo se podía comparar con la montaña y la naturaleza así que hicimos oídos sordos a los pronósticos y nos dedicamos a esperar que pare de llover. 
No paró.
Cuando se cumplieron las 50 horas seguidas de lluvia intensa decidimos cambiar nuestro sueño por uno más cercano y más concreto: que nieve.
Eso era posible por las temperaturas y la altura de Zakopane. 



Augusto vio nevar dos veces en su vida: en el ’99 y en el 2007. 
Yo vi nevar dos veces en mi vida: en el ’99 y en el 2007. 

Los viajes largos te hacen abrir ventanas que no sabías que tenías y también conocer las de la persona que viaja con vos. 


Charlamos de las sensaciones de ver nevar por primera vez. Los dos teníamos 10 años y fue durante un viaje familiar. 
Los Rosés se fueron en auto a Bariloche y en la ruta vieron los primeros copos blancos. Se bajaron abrieron la boca para agarrar alguno y sacaron fotos que aún hoy conservan.
Los Pagola se fueron en auto a Mendoza y en la ruta vieron los primeros copos blancos. Se bajaron y obligados por mamá se pusieron bolsas de nylon en las zapatillas para no mojarse. Ridículos y emocionados abrieron la boca para agarrar la nieve y sacaron fotos que aún hoy conservan.

Los dos nos acordamos hasta las patentes de los autos: un Polo CSR 405 y un Renault 18 BIO 129 ¿Será que somos tan frikis? ¿O que algo nos dice que teníamos que estar juntos?.
¿Cuántas de estas historias en común tenemos? 
Será que tienen que pasar 55 horas de lluvia seguida en un pueblo perdido en la montaña para contarnos cosas tan importantes que en el día a día pasan por insignificantes. 

En el 2007 fue distinto. Los dos éramos estudiantes de periodismo en nuestro primer año, compartíamos ciudad, carrera y hasta algunos amigos y nada más. 
Él vivió la locura blanca en el techo de una pensión, yo en la plaza Sarmiento con mi perro y mi mamá. Él no se acuerda mucho. Yo sé que tenía que estudiar para un recuperatorio de Opinión Pública y no lo hice por irme a jugar. La hegemonía y la espiral del silencio eran menos importantes que mi plaza del barrio completamente blanca.


Seguro no sabíamos de la existencia del otro en el ’99 y probablemente no nos acordamos en el 2007. Pero anoche estábamos los dos solos en el culo del mundo y pensando fuerte: va a nevar y lo vamos a ver juntos.


No nevó. Nos quedamos despiertos esperando alguna mínima señal, con las zapatillas listas para salir pero no se nos dio. Un poco decepcionados nos fuimos a dormir pensando que el viaje es largo y el invierno también. Siempre puede haber una revancha.


Hoy nos despertamos a las 5.30 de la mañana para tomar un Polski bus hacia Wroclaw, otra ciudad polaca. Los Polskibus son los colectivos más baratos de Polonia y muchas veces salen en horarios extraños.




Nos cambiamos, nos abrigamos y nos pusimos la mochila al hombro. Al abrir la puerta de la casita en la que nos estábamos quedando vimos el espectáculo.


No sólo estaba nevando sino que estaba nevando tremendamente fuerte y continúo.
Saltamos y juntamos toquitos de nieve con las manos, sin guantes y sin bolsas de nylon en las zapatillas. Escribimos Randevuses y también un corazón cursi y efímero que la nieve se encargó de borrar.





























En la tercera nevada de nuestras vidas si sabemos de la existencia del otro.
Por suerte.
Y ahora hay fotos que vamos a conservar.








Las gemelas tanzanas

Cuando estaba en sexto grado de la escuela 10 la maestra de Ciencias Sociales nos pidió hacer una monografía del país que quisiéramos conocer. Muchos de mis compañeros eligieron Brasil, Inglaterra y Francia yo opté por Tanzania. Me costó muchísimo hacer el trabajo, no había internet y los datos en la Encarta eran escasos. Busqué varios libros y hasta le pedí prestado un cd a mi tío de música africana. Aprendí que Freddy Mercury había nacido ahí, que es uno de los mejores países para hacer safaris y que tiene la montaña más alta de África: El Kilimanjaro. Nunca se fueron mis ganas de conocer esa tierra lejana de animales y sabana.

Dieciséis años después de esta historia mientras caminaba por una feria de pulgas en la ciudad de Bruselas encontré la camiseta – en mi talle- de la selección de Tanzania. Salía 2 euros. Mi amigo belga Max me dijo: comprátela, es una señal y además nadie en el mundo va a tener esa remera. No tardó en convecerme.

Esa misma noche la pusimos a lavar en la casa donde estábamos nosotros y otros 9 habitantes. A la mañana siguiente Augusto vino consternado a decirme que la camiseta había desaparecido.

- ¿Pero cómo? – le dije- ¿Y el resto de nuestra ropa está?
- Está todo menos la de Tanzania- me respondió él.

El misterio creció cuando uno a uno fui abordando a los habitantes de la casa y todos decían no saber de lo que estaba hablando. Me quedaba solo un concubino por interrogar: Quentin.
Él es francés y se dedica a guiar grupos de trekking por diferentes montañas. Cuando le pregunté por la camiseta me miró como si lo estuviera cargando.

- ¿La de la selección de Tanzania? ¿Una azul con amarillo? – dijo intrigado
- Si, si, esa – respondí- ¿La viste?
- Uy! Perdón es que creí que era la mía.

El año pasado él tuvo que guiar a un grupo por la cima del Kilimanjaro y amó tanto el país que también compró la casaca de la selección.


Quentin no tardó en bajar con las remeras y salió esta foto.  Ninguno podía creer que en la misma casa se encontraron las camisetas que supuestamente no tenía nadie en el mundo.
Bueno, ya somos dos, ahora nos faltan sólo nueve y armamos el equipo de amantes de Tanzania.