Lanzarote: una isla de otro planeta
70 kilómetros de largo alcanzan y sobran para demostrar que su paisaje es único. En la isla de Lanzarote no abunda la vegetación, el viento es una constante y la vida animal se reduce a especies que saben esconderse muy bien del ojo humano.
Parecen cualidades negativas y sin embargo es un lugar espectacular. La belleza estÔ detenida, monumental e imperturbable. Otro planeta, Marte quizÔs por la ceniza de lava roja, otros dicen la Luna por sus crÔteres y la sensación de que el hombre no ha pisado gran parte de ese suelo. Lo único que nos devuelve a la Tierra son las olas chocando incansables contra la isla.
Las Islas Canarias son españolas aunque estén a menos de 100 km de la costa africana, frente a Sahara Occidental. Son siete islas y Lanzarote es la cuarta en extensión y probablemente la mÔs rara. Su extrañeza se debe a dos erupciones volcÔnicas que ocurrieron hace menos de 300 años. Para los tiempos del universo, tres siglos son un suspiro. La primera erupción fue en 1730 y duró seis años, la segunda fue en 1824. En ambos fenómenos los volcanes ardieron y casi una cuarta parte de la isla quedó sepultada.
RĆos de lava corrieron furiosos hacia el ocĆ©ano; cuando estos se enfriaron generaron cuevas, crĆ”teres, riscos y avanzaron sobre la costa, agrandando la superficie de Lanzarote y convirtiĆ©ndola en una isla increĆble.
Centros de Arte, Cultura y Turismo
CĆ©sar Manrique, es un nombre que a ningĆŗn lanzaroteƱo se le escapa por ser quien le dio un empuje Ćŗnico a esta tierra. Este hombre diseñó varios centros turĆsticos que combinan arquitectura y naturaleza y que son visitados por miles de personas al aƱo. TambiĆ©n Ć©l dispuso que todas las construcciones de la isla se pintaran de blanco, lo que genera un bello contraste con el negro de la lava.
Los dos centros mĆ”s impactantes son Las MontaƱas del Fuego en el Parque Nacional Timanfaya y la Cueva de los Verdes. El parque Timanfaya es una reserva donde abundan los volcanes y hay rĆos inmensos de lava petrificada. El recorrido en bus dura 40 minutos¸ se pueden observar crĆ”teres, cuevas y un paisaje inhóspito que parece detenido en el tiempo.
En la parte norte se encuentra “la Cueva de los Verdes”, una cueva subterrĆ”nea de 7 kilómetros de extensión que desemboca en el mar. En su interior se observa el camino de la lava en la profundidades y como fue esculpiendo las capas de la tierra.
Fuerza Natural
Otro de los lugares que valen la pena son “Los Hervideros”, el mar y la lava se encuentran y forman unas cuevas con huecos en los techos. Desde arriba uno puede observar como el agua se levanta varios metros y es expulsada por esos agujeros en lo alto de la caverna. De allĆ su nombre: parece que el mar hirviera.
"Nadie sabe explicar porquƩ el agua es de ese color verde" nos dice un conejero, como se les llama a los habitantes de la isla. Es que el Charco de los Clicos es inexplicable: un lago a 200 metros del mar de un color verde intenso rodeado de montaƱas de ceniza rojas y grises. Hay que ver para creer.
Pero en Lanzarote no todo es volcĆ”n y lava, tambiĆ©n hay playas que son una parada obligada. Destacamos dos: la playa del Papagayo a la que se accede en auto. La llegada es desde lo alto del risco, ideal para elegir en que “calita” se va a pasar el dĆa. Las calitas son unos espacios de arena entre rocas: unos lugares Ćŗnicos para disfrutar del mar y la playa en un espacio pequeƱo, Ćntimo. En esa zona tambiĆ©n destacan la Playa Mujeres, del Pozo y Puerto Muela. Si en lugar de la tranquilidad se prefiere una playa amplia y con olas para practicar deportes la ideal es Famara en la costa oeste.
Otra región imperdible es La Geria donde se producen reconocidos vinos blancos que crecen al ras del suelo volcÔnico. En ese sector de la isla se pueden visitar varios viñedos que muestran el proceso de la vid y ademÔs convidan algún vaso para degustar la uva.
La capital de Lanzarote, Arrecife, no sigue el camino del resto de la isla, es una ciudad chata sin mucho que ver. Sin embargo, hay varias ciudades como HarĆa con sus mil palmeras, Teguise con su mercado del domingo y El Golfo frente al mar, que son pueblos muy bonitos y obligatorios para entender cómo viven los lugareƱos. En estos sitos se puede probar unos buenos ajies al padrón, unas lapas al ajillo o unas papas arrugadas con mojo rojo, manjares canarios que no defraudan ni al paladar mĆ”s exigente.
Lanzarote le debe el nombre a un marino italiano llamado Lanceloto Malocello aunque antes en la lengua aborigen la llamaban Titerogakaet. SegĆŗn dicen es un tĆ©rmino de origen bereber que significa "la que estĆ” quemada". Hoy en dĆa muchos la conocen como “la isla de los volcanes” y sin dudas que lo es.